domingo, 13 de julio de 2008

DIVA DEL SEXO…DIAS DE SOLEDAD

Marta, 32 años y azafata de vuelo.
Esta chica de piernas largas, cuerpo de diosa y cara de fémina de Botticelli era lo que yo catalogo como Diva del sexo, en cada parada en sus infinitos vuelos tenía un mortal que la llevaba a la cubre de su éxito sexual (orgasmos, orgasmos y buena vida).
En Nueva York tenía a Michael, un magnate de Wall Street, que la llevaba a los restaurantes más fhasion de la gran manzana. En Francia a François un acaudalado director de un conocido hotel de la ciudad del amor en el que la Suite de más glamour y lujo siempre estaba dispuesta para ella en su estancia, en Italia vivía Gianpietro, dueño de una carísima tienda de moda en la que Marta tenía siempre el capricho de una falda, vestido o lo último en vestir, solo tenía que hacer una caída de ojos y lo tenía puesto esa noche para cenar en un carísimo restaurante. Puede que os preguntéis dos cosas ¿Qué tenía Marta aparte de un físico impresionante? Y ¿Es verdad que hasta aquí su historia sea real? La respuesta os la puedo resumir en una simple frase… folla bien y hay putas con suerte.
Esta chica tenía todo lo que podía desear, tíos que le daban lujo, sexo y una libertad bígama a la hora de no tener que comprometerse con nadie, hasta aquel día que conoció a alguien que fue su tormento, se llama Jorge, 35 años y era el nuevo piloto de su compañía, se sabía poco de él, era un hombre afable y a la vez reservado, era moreno con un cuerpo muy trabajado de gimnasio, labios carnosos y unos grandes ojos azules claros, Marta sintió al verlo que le entraba un sudor frio por su cuerpo, a partir de ese día prometió que esos labios estarían en sus más bajos deseos (ya sabéis lo que quiero decir con bajos…).Lo intento de todas las maneras, insinuación, torpeza con las caídas encima de él, etc., pero él no daba señales del más mínimo interés. Hasta que un día tubo un sueño tan húmedo con el que decidió invitarlo a desayunar antes de partir en el vuelo de las 8:35 con destino a Londres, se sentó en la mesa en la que veía a Jorge desayunar de vez en cuando y allí lo espero, cinco minutos después aparecía el, la miro y ella con su mortífera sonrisa le hizo una señal para que se sentara con ella, el accedió y se sentó, estuvieron charlando, ella miraba esos ojos que le producían escalofríos de placer, fue al grano y dos días después lo montaba en su apartamento, el sexo fue genial, era como lo había soñado y al día siguiente cuando decidieron ir juntos al trabajo, Marta empezó a sentir algo raro, no podía dejar de mirarlo y sonreír tontamente con cada cosa que él le contaba.
Con el tiempo Marta adivino que le pasaba algo que nunca hubiera querido volver a sentir, estaba enamorada de aquel hombre, ella intento quitárselo de la cabeza follando con Gianpietro en una escala en Roma, pero a quien veía encima suya cuando cerraba los ojos era a Jorge y no al italiano de grandes medidas…
Un día fue a cenar con Jorge a un restaurante al cual la invito a cenar él, en el momento de pagar, marta vio dos fotos en la cartera de este, una niña de meses y una chica joven abrazada a él. Sintió indisposición y le dijo que se iba a su casa al no sentirse muy bien, la acompaño y se marcho, en el momento que Marta cerró la puerta comenzó a llorar, esa noche mientras que lloraba sin poder dormir, se maldecía por enamorarse de alguien y mucho menos con una familia, pues los padres de Marta se separaron cuando su padre las abandono por una chica joven.
Al día siguiente algo mas repuesta, fue a trabajar, Jorge la vio entrar en el aeropuerto y decidió preguntarle si estaba mejor, Marta no supo cómo, pero sin que él pudiera terminar su frase, le dijo que sentía algo por él como nunca había sentido en mucho tiempo, pero que no quería nada con alguien comprometido (debido a su trauma infantil), este le dijo que también sentía algo por ella, a lo que esta respondió que si sentía lo mismo por su mujer, pues la veía muy enamorada en la foto de su cartera al lado de su hija, Jorge rio y le explico que esa chica que lo abrazaba era su hermana y la foto de la niña era de su sobrina, Marta no le creyó. Jorge la invito a cenar a su casa aunque fuera solo una vez más y si después de esa noche no quería volver a verlo lo entendería, Marta acepto, esa noche comprobó que Jorge no la mentía, pues conoció en esa cena a la hermana de este, su cuñado y su sobrina (la chica joven y la niña de su cartera). La velada fue muy buena, la hermana de Jorge y ella se cayeron estupendamente, cuando se fueron, Marta se echo encima suya como un león a su presa, tuvieron sexo y a partir de ese día Marta rompió con su pasado de Diva del Sexo y poco a poco continua una relación estable con Jorge.
Con esta historia os quiero preguntar. Qué es mejor, ¿El sexo y el lujo? O ¿El lujo de tener sexo con una persona que os quiera?

A Marta por esa niña que tienes tan bonita con ojazos azules…

1 comentario:

etc fotografia dijo...

indiscutiblemente me quedo con la segunda opción.
www.thelibertyfashion,com